Levantamiento de pesas

Breve reseña histórica

Los inicios del levantamiento de pesas en Guantánamo tiene un carácter espontáneo en 1920, cuando Carlos Janet y Trosmet nacido en 1869 y a la edad de 51 años, decide utilizar el local de su casa Los Maceo entre Pintó y la Ave. Camilo Cienfuegos —entonces arroyo Rafat— como área de entrenamiento. Cuando este hombre de reconocido prestigio en la ciudad por su participación en las luchas independentistas —alcanzó el grado de Capitán—, comienza sus ejercicios conjuntamente con Francisco Olivares Olivares y Luís Morlote, éste último se había convertido en un destacado compositor y escritor de Guantánamo; los instrumentos utilizados eran de fabricación casera, rudimentarios: troncos de árboles, piedras amarradas con alambre, implementos del cercano ferrocarril y otros.

El verdadero paso hacia una mayor organización de esta actividad se produce en el decenio del 30 e intervienen varios jóvenes. Por un lado estuvo Francisco Yanet, hijo y continuador de Carlos que ya para 1936 consigue reunir a un buen grupo de interesados en el patio de la residencia de los Yanet, debajo de una enorme mata de macagüita, sitio que va a ser visitado por tres figuras claves para el posterior desarrollo del levantamiento de pesas: Hildo Romero, Emilio Dabul (el moro) y José Bordelois (bubuto). El propósito esencial de este encuentro fue inspeccionar el estado y nivel de los instrumentos usados, así como entablar relaciones de amistad entre personas que amaban este deporte y lo venían practicando durante algunos años, pues tanto Hildo como el moro y luego bubuto, hacían sus prácticas en un improvisado gimnasio en los altos de la otrora tienda La Libanesa, propiedad del padre de Emilio Dabul —Los Maceo entre Aguilera y Crombet).

Luego, para 1937, este trío de jóvenes alquilan un local ubicado en la calle Prado entre Los Maceo y Calixto García, cerca de la tienda de ropa “Casa Coppola” y forman el primer salón de levantamiento de pesas con carácter deportivo, se incorporan más jóvenes entre los que se destacan Alfredo Tames. Hildo Romero se suscribe a una sucursal norteamericana que se encargaba de hacer circular la revista “Strenght Health” y la “Muscle Power”, de igual modo consigue otros tipos de materiales bibliográficos para reglamentar los ejercicios, así como nuevos instrumentos acordes con los que se usaban en las áreas conocidas del país. Mandan a fabricar discos y barras como establece la metodología que aparece en las revistas, así como las lecciones que muestran los textos bibliográficos a su alcance, establecidos por el desarrollo de las pesas en otros países, en especial Estados Unidos.

 Otros de los destacados precursores de este deporte a finales de los 30 y principios de los 40 fueron de la familia IlizástiguiEudaldo, Fidel y Héctor, futuro campeón nacional en las divisiones de 67 y 75 kg y primer Comisionado nacional— que acompañados de su gimnasio “Zati Barbell” Club, ubicado en San Lino #951 esquina a Emilio Giro, dieron glorias eternas a este inmenso deporte. También se destacaron atletas como Luís Wilson —el célebre creador de las Criollitas—, Fernando Díaz Bastardo, Manuel Castillo, Ángel Polanco, Roger Baños, Sergio Quinteros y otros, que dieron glorias a este deporte. Otros no llegaron a la fama, pero enriquecieron con su voluntad y orgullo el amor por este deporte.

[ Continuará la actualización ]

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>